Nievas o el cine como arma

Toni Nievas concibe el cine como «un arma para contar cosas», una perspectiva que atraviesa todos sus cortometrajes, en los que siempre quiere que «haya una reivindicación», para lo que hace uso de la libertad que le proporciona no depender de nadie y de un espíritu combativo que le ha convertido en un pinche de cocina «arruinado», en uno de los innumerables hoteles de la costa mallorquina, que se rebela contra el mundo que le rodea. Rebajado de categoría profesional por solicitar que se le reconocieran sus méritos laborales, Nievas trabaja cuatro horas por dinero y el resto del día para sí mismo, pintando y escribiendo guiones. Convierte su rabia en comedias ácidas, como en “Animales de dirección”, en la que transformaba su experiencia de trabajador represaliado en una aguzada crítica al sector hotelero balear por medio de un curso de acoso al trabajador para directivos de establecimientos turísticos.

Nievas, al que le gusta la abstracción minimalista y el expresionismo americano cuando pinta, prepara dos proyectos antagónicos, “Hielo” y “Deshielo”. Con el primero aspira a rodar su quinto cortometraje con una producción y un presupuesto desahogados. El segundo, alternativa del anterior, es un proyecto de largo “cutre”, según su propia definición, que grabaría en vídeo con su compañía habitual de actores: Salvador Oliva, Rodo Gener y Xisco Vargas. En “Deshielo”, título con el que se desmarca de forma irónica de su proyecto de corto «serio», Nievas contaría como un grupo de «pijos» -endemismo de la sociedad mallorquina que le obsesiona- trata a su vez de rodar una película.

Asimismo, el inquieto director mallorquín, miembro de la Asociación de Cineastas de las Islas Baleares (ACIB), ha estrenado recientemente en la galería de arte La Real el mediometraje “Bosteza”, «una comedia muy de cama», de 40 minutos de duración, en la que ha contado con la colaboración de Simón Andreu.

La Real, junto al monasterio palmesano del mismo nombre, también albergará una exposición colectiva de las “Nuevas Presencias” promovidas por el Consell de Mallorca, en la que se podrán ver los cuadros minimalistas del Nievas artista plástico.

Su deseo compulsivo de hacer cine le lleva, además, a colgar en internet vídeos caseros «cachondos», protagonizados por él mismo y su perra, que han conseguido hacerse con un público propio.

Pero Nievas siempre tiene la escopeta cargada, por eso se muestra crítico con la propia asociación a la que pertenece, a la que demanda más acción, y por eso solicita más apoyo institucional al cine balear, para que no todo sea construir «carreteras y hoteles». Por eso, también, declara con vehemencia que le dan ganas de matarse cuando lee que el presidente del Govern, Jaume Matas, alaba la «especial sensibilidad» que siente el actor y productor estadounidense Michael Douglas por Mallorca y, al mismo tiempo, deja de lado el panorama cultural autóctono.

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texto Sergio Hernández
para “DP”
agosto-septiembre 2006