El Beso Salado, de Calvo Andrada, inicia su trayectoria internacional con perspectivas de distribución en Latinoamérica

“El Beso Salado”, el documental sobre la fibrosis quística dirigido por el miembro de la Asociación de Cineastas de las Islas Baleares (ACIB) Borja Ramón Calvo Andrada y coproducido por IB3 Televisión, ha iniciado su trayectoria internacional con perspectivas de distribución en Latinoamérica, tras haber recibido ofertas para su exhibición de Argentina, México, Colombia, Perú y Venezuela.

Estas ofertas se unen a las realizadas por varias televisiones españolas, entre las que se encuentra Canal Extremadura.

En Palma, los interesados en ver “El Beso Salado” podrán hacerlo en el Teatro Municipal de Palma, mañana viernes, a las 20.30 horas.

El objetivo principal de los responsables de este largometraje documental no reside tanto en la comercialización de la película como en dar a conocer una enfermedad genética y degenerativa que actualmente no tiene cura.

De hecho, el productor ejecutivo de “El Beso Salado” es Carlos Pons, gerente de la Fundación Respiralia, cuya actividad se centra en la atención de los enfermos de fibrosis quística y en la divulgación de esta patología misteriosa que tiene una incidencia de un afectado por cada 3.000 personas.

La fibrosis quística ha dejado de ser hace muy poco tiempo una enfermedad infantil, gracias a los avances registrados desde que, en 1930, se descubrió su espectro químico, lo que ha permitido aumentar la edad media de supervivencia de los afectados de 2 a 36 años.

Se calcula que la primera mutación del gen que origina la enfermedad, descubierto a finales de la década de los 80, se produjo hace unos 50.000 años. Desde entonces, la fibrosis quística, disfrazada de enfermedades pulmonares o infecciones respiratorias y digestivas, ha causado estragos en la población infantil.

El rasgo característico de los afectados, debido a un defecto en el transporte de iones de cloro y sodio, es el sabor salado de su piel.

Estas circunstancias son atestiguadas, incluso, por la literatura centroeuropea del siglo XVII, donde se puede encontrar un pasaje estremecedor: “… Pobre de aquel niño que al besarle sepa a sal… un misterioso embrujo, se lo llevará”.

Acompañados de la voz en off de Silke, Fernando Schwartz y Jorge Sanz, “El Beso Salado” recoge los testimonios de los afectados, sus sonrisas, sus alegrías, su incertidumbre, uniendo esfuerzos para lanzar un grito solidario de esperanza y alegría vital: podemos acabar con la enfermedad, los especialistas e investigadores han dejado de tratar de comprenderla, ahora tienen las herramientas necesarias para curarla; solo se necesita la implicación social en el reconocimiento de los afectados y el impulso de los gobiernos para conseguir una mejor calidad de vida de estos.

“El Beso Salado” tuvo un rodaje de once meses de duración, con localizaciones en Mallorca, Menorca, Formentera, Navarra, Copenhague y Estocolmo. Este trabajo fue precedido por una labor de documentación de un año, en el que se hallaron imágenes filmadas en Palma, en 1927, procedentes de archivos familiares.

En el documental también se narra los intentos de dar a conocer la enfermedad por el fisioterapeuta Pedro Galiana, que asumió el reto de rodear la isla de Formentera a nado para divulgar la existencia de la fibrosis quística. Una experiencia a la que, año tras año, se han unido cientos de personas como un gesto de solidaridad con los afectados.

También se recuerda el paso del compositor polaco Frédéric Chopin por Mallorca, en el invierno de los años 1838 y 39, afectado por una enfermedad que le mataría tiempo más tarde y que fue diagnosticada como tuberculosis, aunque presentaba síntomas de la entonces desconocida fibrosis quística.