Borja Calvo Andrada y El Beso Salado

Después de once meses de rodaje en localizaciones de Mallorca, Menorca, Formentera, Navarra, Copenhague y Estocolmo, Borja Calvo Andrada acaba de presentar un documental sobre una misteriosa enfermedad genética, degenerativa y sin cura actualmente: la fibrosis quística. Un año de documentación, archivos audiovisuales desde 1999 e imágenes de la ciudad de Palma rodadas en 1927 procedentes de archivos familiares forman estos 78 minutos de la película “El Beso Salado”. Un documental donde desde el primer minuto se trata de concienciar al público de lo importante que es esta enfermedad, con voz en off de Silke, Fernando Schwartz y Jorge Sanz. Sonidos, música e imágenes perfectamente fusionados y montados hacen de éste uno de los mejores documentales emitidos en la cadena autonómica IB3. Ahora y después de su presentación en la Televisió de les Illes Balears inicia su andadura en festivales nacionales e internacionales.

“El Beso Salado” pone de manifiesto la situación de la enfermedad a nivel local, con conexiones globales a través del seguimiento de los afectados en su lucha diaria de su preparación para el evento anual que se celebra en las cristalinas aguas de Formentera, “Respiralia”, ideado por un fisioterapeuta que un día decidió rodear la isla a nado para divulgar la enfermedad.

Según su director, Borja Calvo, esta misteriosa enfermedad (la más común en la raza blanca caucasiana con una incidencia de uno cada 2.500 a 3.000 nacidos vivos) ha dejado hace muy poco tiempo de ser una enfermedad infantil. En 1930 se descubrió su espectro químico, lo que ha permitido pasar de 2 años de edad media de supervivencia en los años 50 a los actuales 36.

Los genetistas calculan que la primera mutación del gen, descubierto hace tan solo dieciocho años, ocurrió hace 50.000 años. Desde entonces, la fibrosis quística disfrazada de enfermedades pulmonares o infecciones respiratorias y digestivas, ha causado estragos en la población infantil. El rasgo característico de los afectados, debido a un defecto en el transporte de iones de cloro y sodio, es el sabor salado de su piel.

En “El Beso Salado” se recoge los testimonios de los afectados, sus sonrisas, sus alegrías y su incertidumbre. «Podemos acabar con la enfermedad, los investigadores tienen las herramientas necesarias para curarla, solo se necesita la implicación social en el reconocimiento de los afectados y el impulso de los gobiernos para conseguir una mejor calidad de vida de estos».

El documental ha sido producido por Juan Zausen Films, en coproducción con IB3 para la Fundación Respiralia y la Asociación Balear de Fibrosis Quística.

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texto Alou
publicado en “DP”
marzo-mayo 2007